Estas máquinas recogen los restos de biomasa forestal y los compactan formando fardos cilíndricos que tienen un diámetro de 70 cm y una longitud variable, pudiendo programarla de la forma más conveniente. El peso de estos paquetes en verde se sitúa entre 650 y 700 kg, y en seco oscila entre 350 y 450 kg.
Cada máquina puede compactar una media de 30 fardos por hora.